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Sustentabilidad en México, todavía mucho por hacer.


Ante el panorama de todo lo que que está sucediendo a nivel mundial, con respecto al calentamiento global y el avance hacia políticas sustentables, ¿Dónde está situado México?

Desde el primer reporte de Desempeño Ambiental que la OECD emitió sobre México, en 2003, se han hecho importantes avances, sobre todo en lo que se refiere a polución de aguas, conservación natural y biodiversidad.

Y no es sólo en materia de regulación que se ha avanzado. La demanda social y política por una política de responsabilidad sustentable se deja ver en acontecimientos como la contaminación del río Sonora a mediados de 2014, y la multimillonaria multa que le fue impuesta a la compañía responsable.

Aunque todavía el proceso de sanciones esta en marcha, la forma en que autoridades y afectados reaccionaron, con el apoyo de una opinión pública que masivamente demandó sanciones, hubiera sido díficil hace una o dos décadas.

Sin embargo, hace unos años un documento emitido por la OECD, con la firma del mexicano Angel Gurría, señalaba varias recomendaciones clave en esta materia:

- Revisar incentivos fiscales, desde una perspectiva económica y ambiental, no sólo para promover una cultura sustentable, sino para eliminar subisidios gubernamentales hacia actividades contaminantes, que todavía existen.

- Expandir el uso de instrumentos económicos, como cuotas a usuarios por agua y servicios de reciclaje, cuotas de acceso a áreas protegidas, y el muy importante mercado de emisiones de carbono.

- Fortalecer cumplimiento de leyes existentes, incrementando el personal experto destinado a las labores de supervisión e inspección.

- En particular, mejorar las políticas de tratamiento de aguas, donde México esta muy por detrás de otros países de la OECD.

- Integrar las prioridades ambientales en las políticas agrícolas, de energía, transporte, y otras políticas sectoriales.

Sin duda, el camino hacia un México más sustentable debe contemplar aspectos diversos, desde técnicos hasta políticos.

En particular, el sector energía, recientemente reformado, tiene la gran oportunidad de marcar el paso para otros sectores, dada su importancia financiera y económica. Como bien ha señalado Mario Molina, si las necesidades de la sustentabilidad son adecuadamente solucionadas, se puede sembrar un mejor futuro para las siguientes generaciones, y hacer buen negocio para las de hoy.

Elaborado por Gerardo Herrera, Director de Comunicación de Riskmathics FI


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